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Terra
La Coctelera

Son las cosas del AMOR...

AMOR sin SEXO, no sirve. SEXO sin AMOR, aburre

4 Junio 2010

Antes Del Quirófano

Varios días pasé sufriendo esos molestos dolores estomacales.Creí que se trataba de una fuerte indigestión. A pesar de tomar esos remedios de venta libre, no pasaban los malestares. Entonces hice lo que el buen criterio indica, concurrí al médico para que me realizara una detallada revisación.

Terminado su trabajo, la respuesta fue de lo más inesperada para mí, el profesional de la salud me dijo: “… tiene el apéndice muy inflamado y una fiebre bastante alta, estoy preocupado… usted está muy cerca de una peritonitis… hay que operar cuanto antes…”

Luego de lo cual me indicó que me internara ya mismo en el hospital de la ciudad y que hiciera un tratamiento, para que la fiebre se normalizara, mientras esperaba la intervención quirúrgica. Asustado seguí su consejo. Me internarían esa misma tarde. Solo tendría el tiempo necesario para ir a buscar un pijama y algunos implementos para mi aseo personal. Muy cerca de las horas nocturnas me internaron. Estuve acostado, impaciente, preocupado hasta la hora en que el día comenzaba y empezaba a notarse un intenso movimiento en el hospital. Movimiento que hasta ahora no había advertido simplemente por que no lo había, era un hospital y como en todo hospital, el silencio es salud. No había dormido casi durante la noche. Me tenía preocupado mi próximo paso por el quirófano en el hospicio de mi aldea. El médico dijo que había encontrado mi apéndice bastante inflamado, con una fiebre alta que me tenía decaído e incómodo. Me había convencido, por lo tanto, que lo que más me convenía en este caso era una intervención quirúrgica que me extirpara el órgano. El no hacerlo, pondría en riesgo mi propia vida. Nada me molestó por la noche mientras transcurría el tiempo. Solo las enfermeras que cada tres horas, sin falta, me traían los medicamentos que debía tomar.

Cerca de las ocho de la mañana se abre la puerta de mi pieza, en ese momento estaba yo en el baño de mi habitación y solo escuché el cuidadoso sonido de la puerta al abrirse y unos muy suaves pasos dentro de la habitación.

La persona que había entrado, una mujer, me dijo desde afuera: “buenos días, señor, ¿durmió bien?…”

Le dije que casi no había dormido nada y que estaba con mucho sueño pero que seguramente no podría conciliarlo ya.

Ella me contestó: “… así siempre pasa con las personas que tienen que someterse a una operación quirúrgica…” pero que no debía preocuparme. Agregó que todas las mañanas sería ella la que vendría a mi habitación para asear y airear el cuarto.

Ella salió del dormitorio un instante, entonces yo aproveché para retirarme del baño y meterme en la cama nuevamente. En seguida volvió a entrar la enfermera, la miré y con sorpresa vi quién era. Era Elena, mi amiga y la mujer de mi apreciado amigo, Pablo. El apodo de la mujer era “Lena”. Madre de dos adolescentes, una niña y un niño y una excelente mujer ama de su casa. Una mujer a la que nunca hubiese mirado como se mira a una mujer a la que se desea sexualmente… era mi amiga y la esposa de mi amigo. Además siempre se me antojó una mujer que poco tenía de bonita… su rostro no muy agraciado. Era, sí, muy simpática. Ella también se sorprendió mucho al verme allí. Ambos dijimos algunas palabras amistosas de saludo del uno para con el otro, ella vino y me dió un beso en la mejilla. Lena estaba limpiando mi habitación con mucho esmero y cuidado. Rápidamente terminó su tarea.

Vino donde yo, me dio otro beso en la mejilla, dijo: “… hasta mañana, Ilux… ya terminé…” y se retiró de la habitación.

Quedé pensando en ella, me alegré el verla y de que la encontrara en el hospital, al menos tendría a alguien con quién intercambiar algunas palabras, pedirle algo que necesitara. Sabía que podría contar con ella.

Su silueta, cuando salió de la habitación y cerró la puerta tras suyo, me dejó una agradable sensación. Elena era alta, de hombros anchos y fuertes y de caderas también grandes y bien formadas… una buena cintura… a pesar de lo bastante no agraciado de su rostro, era una morena atractiva en todo lo demás, es lo que se podía apreciar a pesar del raído delantal que cubría y que la ayudaba a mantener limpia su ropa. Otras de las características de su personalidad… era tímida. Había algo en ella que no me gustaba, era, parecía, algo descuidada con su cabello. Eso no me gustaba de ella. Pero nunca se me ocurrió tener para con ella nada más que gestos amistosos, compartir una linda simpatía y cosas para sazonar una buena amistad con ella y su marido, como las que antes nos gustaba compartir: un asado, un par de copas, una buena película, una cena afuera entre ambas familias, etc.

Así pasaron varios días, siempre la misma ceremonia. Ella entraba a la habitación, hablábamos algunas cosas del momento, me daba un beso al entrar, otro al retirarse. Hasta el día siguiente no la vería más. Yo la esperaba temprano todos los días para tener con quién conversar un poco, reírnos, cada día hasta que el médico dé la orden de efectuar la operación. Todos los días, a la tarde, el profesional venía a mi cuarto a ver como estaba, a consultar con la enfermera como me encontraba. En un momento él me dijo que la inflamación se estaba retrayendo y que la fiebre al parecer, había terminado. Que debíamos esperar para hablar de la operación, lo que por supuesto le “agradecí”.

Un día entró, como todos los días, Elena, a limpiar mi morada. Noté que ese día, estaba vestida con ropa más fina, bien entallada, le quedaba mejor a su cuerpo y lucía debajo de su delantal una polera marrón claro muy linda. El guardapolvo también, ese día era más bonito y atractivo, no era un guardapolvo común de los que usa una limpiadora de hospital. Igual que sus zapatos…

La Elena de hoy no era la Elena de siempre… era una Elena diferente y me gustó que hubiese cambiado su presentación de ayer, por ésta de hoy. Otra de las cosas nuevas?... el cabello… el de hoy estaba peinado muy bien, daba gusto verla. Y cuando me fue a dar los besos de todos los días me hizo percibir una fragancia que no había notado los días anteriores.

La jornada siguiente me trajo otra sorpresa más… al aparecer en el cuarto noté que en la tarde del día anterior, se había hecho en algún centro especializado, uno bonitos y abundantes rizos de sus largos y oscuros cabellos que ahora caían sobre sus hombros en forma de tirabuzón mientras que decoraban su cabellera unas mechas con tonos un poco más claros que el resto de la cabellera, marcando una notable y agradable diferencia de su aspecto, haciendo de su apariencia, una apariencia deliciosa y se lo dije: “… Elena… que bien te queda tu cabello hoy!...”.

Ella se sonrojó y sonrió, mientras nerviosamente pasaba el escobillón por el piso y me responde: “… de verdad te gusta?...”.

“…Si, Lena… -le dije- estás muy linda así… perdoname que te lo diga de esta manera, no es mi intención el propasarme con vos…”

Después de lo cual se despidió de mí, como todos los días y partió a sus otros quehaceres dentro del hospital. Yo me quedé pensando en ella más que nunca… Elena ese día me pareció una mujer muy interesante y apetitosa. A partir de ese día la empecé a mirar como se mira a una mujer deseable, pero siempre guardando mi papel de amigo irrestricto, incapaz de ofender a Elena ni a su esposo, para que sin siquiera en mi mirada, alguien puediera notar mis deseos por ella. Después de ese día, Lena, a cada momento entraba en mi habitación para arreglarse el pelo, acomodarse el guardapolvo o a repintarse los labios en el espejo de mi baño y a conversar conmigo unos segundos. A mi me agradaba que ella viniera seguido a mi cuarto. Me daba la oportunidad de mirarla nuevamente. Y de decirle alguna gentileza.

La última sorpresa me sucedió al día siguiente… Elena, ahora la linda, entró en mi cuarto, yo estaba leyendo una “Muy Interesante” ella estaba tan linda como el día anterior y su perfume me embelezaba.

Me besó, como siempre en la mejilla y comenzó con su trabajo. Al rato me preguntó: “… Ilux… que estás leyendo?...”

Le contesté: “… un número viejo de “Muy Interesante”… es todo lo que tengo hasta que pueda salir a comprar alguna otra revista…”

Me dijo: “…a que no sabés?... esta noche estoy de turno en el hospital… voy a estar de serena para cuidar a los enfermos de este piso… querés que te traiga un libro?...”

Mi respuesta fue: “… dale Lena, traeme un buen libro, no puedo conciliar el sueño por la noche y me vendría bien una novela…”, “… Bueno –dijo ella- yo lo traigo durante mi turno y en algunas “escapaditas” lo vengo a leer con vos… si?...”

Yo encantadísimo de que mi amiga, pase la noche cerca de mí, en este hospital tan aburrido en horas nocturnas donde no se escucha nada ni hay demasiadas luces encendidas, solo las necesarias para la atención de los enfermos, ni algún sonido que no sea el de la serena ocupada en su función…

Todo el día estuve esperando la hora en que ingresan las serenas y todo queda en silencio, para ver llegar a mi amiga Elena y el libro que me traeria. Se me hizo largo el día. La ansiedad. Las horas que nunca pasaban, me inquietaban el espíritu. A duras penas llegué a las once de la noche, hora en que escuché hablar a Elena con alguien en el pasillo y el alma me volvió al cuerpo.

Segundos después entró en mi recinto, vino a mi, me saludó con su acostumbrado beso en la mejilla y me dió un libro: “Papillón” de Henry Charriere… me dijo: “… espero que te guste… “ y agregó: “… esperame Ilux, ya vuelvo…”

Noté algo como de preocupación en su mirada, pero nada dije y solo me aboque a ponerme a leer el libro. Minutos después volvió. Estaba muy linda con su ropa fina y su cabello excelentemente arreglado. Daba gusto mirarla. Casi en penumbras como estábamos, ella se sentó al borde de la cama que estaba desocupada y ubicada al lado mismo de la mía. Dejé el libro de lado y comenzamos a conversar de cosas triviales. Ella conversaba con buen gusto y humor de todo. De sus hijos, y yo de los míos. De cómo educarlos. De nuestras respectivas vidas como dueños de hogar. De la relativa felicidad de cada uno de nosotros en nuestros matrimonios. De nuestro trabajos. De las escuelas de los hijos y su desempeño en ellas. Etc. Todo dentro de la normalidad y de lo que la generalidad de la gente espera en cada una de esas conversaciones. Hablamos casi un par de horas, cuando miré el reloj que colgaba de la pared, era la una de la mañana.

De repente Elena se envuelve con suavidad un brazo con el otro y dice: “… ay!, Ilux… como refrescó…”

Le contesto: “… Lena… en el baño está mi campera colgada en el colgadero… es abrigada… ponétela… querés?...”, “… Bueno… ahora voy… -me dijo- y fue a buscarla“

Al volver, ya más abrigada, tomó el libro que me había traído y comenzó a hojearlo. Me dijo que tenía pasajes muy interesantes, comenzó a leer uno y se sentó en el borde de mi cama. Me dijo que aún tenía frío y que el calor del calefactor del dormitorio para ella no era suficiente. Le tomé una mano y realmente noté que tenía mucho frío, entonces con mis manos comencé a frotar rápidamente las suyas para darle calor, no se de donde saqué coraje (o desenfado) y con mis manos atraje su cara hacia mi pecho… ella no lo rehusó… reclinó su rostro en mi torso. Yo la abracé primero y después comencé a frotar su espalda con mis manos… A ella le gustaba eso, se sentía bien…se sentía reconfortada... se sentía protegida. Le pregunté si aún tenía frío y me dijo que sí… que ella era friolenta. En el colmo de mi audacia y con mucho miedo al rechazo, le pregunté si quería taparse con mis frazadas que eran muy abrigadas.

Ella lo aceptó. Le tomé la mano y la ayudé a recostarse a mi lado, tapada con mis abrigos. Allí se acurrucó y apoyó su espalda en mi pecho… yo la abracé con firmeza, como un verdadero amigo que necesita que su amiga esté cómoda y calentita. Ella quedó quietecita, como disfrutando el momento, entornando los ojos… entonces yo besé sus cabellos y aspiré su hermoso aroma que me embriagaba y me hacía casi perder la conciencia. Ella dio vuelta la cara hacia mi, yo besé suavemente sus labios y escuchamos el minúsculo chasquido de ambas bocas que se mimaban. Su beso fue delicioso… el mío creo que también…

yo quise seguirla besando y ella también necesitó que lo siga haciendo. Sin decirle nada le indiqué que girara sobre su cuerpo para estar más cómodos con nuestros arrumacos. Allí estábamos cara a cara… ví su profunda y sugerente mirada, acerqué mi boca a su boca y con suavidad comenzamos a besarnos. Creo que nunca nos imaginamos que eso iría a suceder entre nosotros dos. Sus labios quedaron atrapados por los míos y con mucho deleite, su lengua enredada en mi lengua.

Su saliva y la mía hacían las delicias de ambos y corrientes cálidas de la sangre caliente de nuestros cuerpos provocaba un imaginario y silencioso susurro: “… más… quiero más…”

Ella con sus ahora cálidas manos, atrapó mi cara como para que no pueda retirar mis labios de los suyos. Mientras que mis manos comenzaron a desplazarse por sus senos con suavidad y haciendo que ella y yo disfrutemos completamente de ello. Ella me dejaba hacer todo y de vez en cuando un delicioso y tenue gemido me regalaba una dosis de felicidad mientras sus labios y su piel toda, adquiría una mayor y sabrosa tibieza. Comencé a mordisquear y sentir su piel a través de la ropa… su cuello… sus hombros… sus brazos… sus senos… su pecho… su ombligo… estaba cerca de su exquisito monte de Venus pero no fui a ella con mi boca, fui con mis manos para acariciarla allí y sugerirle con gestos, que se sacase su pantalón…ella me entendió... comencé a desplazárselo suavemente… ella estaba al borde del frenesí y bajó su mano para entregar caricias a mi vibrante instrumento masculino de una forma deleitosa. Le pregunté si le gustaba y nada me contestó. Como si nada hubiese escuchado. Con su otra mano me ayudaba a retirarse el pantalón… cuando se lo saqué, ya estaba lista para lo máximo. Le hice separar las piernas y me ubique dentro de ella. Ella me abrazó y me apretó fuerte como queriendo meterme entero dentro de ella y disfrutarme estando mi cuerpo completo adentro suyo. Pero sus ojos estaban cerrados y su cara, vuelta hacia mi izquierda. Parecía avergonzada, pero tampoco allí nada me dijo, al contrario, parecía no querer arruinarlo todo con una palabra o una mirada inadecuada. Parecía darme lugar para seguir avanzando. Me arrodillé dentro de sus piernas, me bajé el pijama y con todo el amor del mundo y con sumo cuidado, como si se tratara de una copita de cristal, me acosté sobre ella apoyando mi miembro en la puerta de su funda anhelada, comenzando a hacer un lento movimiento de “va y ven” que, sin penetrar, parecía hacer las delicias de Elena, que ahora si, gemía más intensamente y sus suspiros, eran solo audibles para mi.

Yo expresé un apenas perceptible: “… shhh… mi amor… nos van a escuchar…”. Como si estuviésemos haciendo una travesura, cosas de chicos.

Después de un rato le pregunté con dulzura: “… ahora, Lena?... estás lista?...”

Responde ella con la misma dulzura: “… si, Ilux… no quiero esperar más… ahora…”

Mi órgano viril se apoyó en su precioso estuche con algo de presión… y con delicia fui entrando dentro de ella, sintiendo el calor abrasador, sintiendo la humedad y la excitación de su joya carnal… escuchando sus leves y casi silenciosos gemidos de sus labios medio cerrados por los míos en húmeda pasión, mientras ella me acompañaba con acompasados movimientos de su pelvis, movimientos que contenían una delicia incomparable. En un momento sentí que era el tiempo del impulso final y de un suave empellón mi miembro viril se deslizó hasta el fondo mismo de su húmeda cajita deliciosa, nuestros topes quedaban embistiéndose con fuerza.

Yo, con francos deseos de seguir penetrándola hasta más allá de lo posible. Ella con enormes ganas de que mi herramienta sexual le siga entrando hasta lo inverosímil. Ella rodeó mi espalda con sus piernas en un intento de que mi órgano vaya más adentro aún y comenzamos a movernos con más fervor… con más deleite… con más fuerza. Mi miembro, como pistón enloquecido iba y venía dentro de su suave cofre, en dirección norte, mientras que casi toda nuestra piel caliente y tersa de pasión, estaba en contacto haciendo una deliciosa sinfonía de amor en la cual nuestras dos almas en completa armonía, eran un desafío para comprobar que no ha habido nunca, una más hermosa historia de sexo en los anales de la raza humana, como la que estábamos viviendo nosotros dos, cómplices de un pecado de amor.. Ella, a medida que deliciosamente se movía con mi cabo insaciable dentro suyo, tomándola como si fuese con una mano de mediano tamaño. Con la avidez que indicaban sus músculos vaginales al apretar y aflojar mi miembro con desesperación y rapidez y disfrutando por completo este momento. Fuertemente me abrazaba por el torso con los brazos, con sus piernas en mis glúteos y nuestras bocas, no queriendo despegarse, conteniendo nuestras angustia por no desear nunca acabar con este hermoso acto sexual y si fuese posible, morir antes que concluir, solo expresaba gimiendo: “…ay!, mi amor… como me gusta!... que delicioso!...quiero más!... quiero mucho de esto!...”

Mientras yo respondía en su oído, casi con el mismo con un hilo de vos: “…yo también quiero mucho de esto, Lena… quiero seguir viendo tu fogosidad tan cerca de mi rostro… esta noche para mi será inolvidable… quiero que tu piel me siga quemando… quiero seguir sintiendo tu aroma embriagador…”

De repente me dice ella: “… me viene, mi amor!… me viene!... haceme más despacito… más suave…”

Y cuando comenzaba a hacerlo más despacio, ella me expresaba: “… así mi amor… así mi amor… que delicia…” ya estoy… ya te acabo… te acabo para vos…”

Comenzando a apretarme el torso y los glúteos con muchísima presión y a moverse con verdadera violencia que solo lo he experimentado con ella. Empezó a retorcerse y a gemir con tanta pasión como nunca antes había escuchado y nunca más lo escuché. Casi al unísono y excitado por ella, yo también comencé a acabar y ambos consumamos este amor, casi juntos. Nuestros excitados y estremecidos cuerpos se deleitaron y gozaron como locos del amor y del sexo, en un acto que nunca van a poder repetirse de esa misma manera, porque ya no volverá a ser la primera vez. Cuando consideramos que todo en esta noche, se limitaba a esperar que vuelva arepetirse, Lena ya se había vestido para irse, el reloj marcaba las cuatro de la mañana.

De repente volviendo a la realidad, pregunté a Elena: “… Lena… espero que no nos hayan escuchado… no quiero que tengas problemas en tu trabajo…”

Elena contestó con una mirada repleta de picardía: “… No te hagas problemas, mi amor, nada te dije pero ya había arreglado todo con mi hermana, la serena de planta baja…”

Después de esta noche, solo una más tuvimos de desquiciado amor y potentísimo sexo en nuestras historias de vida. Fue fuera del hospital… tres meses después… (lo que relataré en otro momento) y nuevamente nos entregamos ambos con todo nuestro tremendo y afiebrado amor y nuestro ser vibrante y apasionado. Después de lo cual tanto Elena como yo, nos replegamos y pensando distinto, renunciamos a la felicidad de ambos, para cambiarla por la salud íntima de nuestras respectivas familias.

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26 Diciembre 2009

Marisa... Casi Hija

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Cuando comencé con esto de las convivencias matrimoniales tenía yo 25 años, hace por lo tanto ya, bastante de ello, tanto como veintiocho y ya he transitado por varios matrimonios.

Sabrás que me enamoré y me casé de una hermosa mujer, algo mayor que yo, que tenía en ese entonces una pequeña hija de seis años.

Yo estaba totalmente poseído por ella y por ella me hubiese jugado, como me jugué en alguna oportunidad, hasta la vida.

Mi esposa se llamaba Clarah y su pequeña hija Marisa.

Yo era totalmente novel en esto de las convivencias, hasta algo inocente, aunque sí había tenido abundante éxito con las mujeres a quienes aprendí de muy temprano a complacerlas totalmente, en lo sexual.

Con el tiempo, a los casi dos años de convivencia nació nuestra hija, a la que también denominamos Clarah, en homenaje a mi entonces esposa. Le llamábamos Clary

Pasó el tiempo, que fué muy feliz, tanto para mi como para ella y también para Marisa y Clary.

Gozamos a más no poder de las cosas de la vida y todo iba sobre rieles.

Algo pasó un día, que alteró totalmente nuestras vidas e hizo que nuestro matrimonio se deshiciera.

Mi mujer tuvo que viajar con mi pequeña hija a una ciudad algo alejada de la nuestra para asistir a su padre que estaba con algún problema de salud y la necesitaba.

Su hija Marisa, a la que yo había aprendido a querer como si verdaderamente fuese una hija mía, debió quedarse, ya que en ese momento contaba con catorce años de edad y concurría a la educación secundaria, no debía perderse clases.

Marisa se quedaría hasta que volviera su madre, en casa de una amiga, para evitar comentarios que mal nos podrían poner con los vecinos que pensaran en cosas maliciosas, cosas que a mí ni se me pasaban por la cabeza, con respecto a Marisa.

Al día siguiente que Clarah y Clary hubieron partido hacia la otra ciudad, yo había vuelto de mi trabajo, eran algo así como las dos de la tarde, había terminado de comer algo y estaba sentado a la mesa, con un pequeño vaso de gaseosa, viendo un noticiero de la TV, y en ese momento sucedió algo totalmente imprevisto para mí, de repente se abrió la puerta de entrada y apareció Marisa, con su guardapolvos puesto y unos libros debajo del brazo.

Me dijo:...-"hola, Ingel, (no me llamaba papá) vengo a darme una ducha y vuelvo corriendo a la escuela"...

Me olvidaba comentar que era verano y en esos días hacía en esta ciudad, un calor descomunal. Me dió un beso, tal como siempre lo hacía, cuando volvía a casa, se sacó el guardapolvo que acomodó sobre una silla y se fué a su dormitorio.

Unos segundos después veo que sale con unos toallones, ropa y se mete al baño. Estuvo en él unos minutos y volvió a salir con su pelo mojado y con ropa limpia, recién puesta, dijo algunas bromas con la simpatía habitual que la caracteriza y comenzó a colocarse el guardapolvo.

Un momento después vino a mí y me dijo:...-"por favor, Ingel, me ayudas a abrocharme el moño de la espalda ?"... En ese momento la miré para prestar atención a lo que me decía y noté que su mirada no era la de siempre, la noté distinta, no sé qué.

No le dí importancia y me levanté de donde estaba para ayudarla, ella dió vuelta para que yo le abroche el moño, allí noté que luego de la ducha se había colocado un perfume tan fragante que te puedo asegurar, que su espectacular aroma me quitaba casi la respiración.

Allí me dí cuenta de otra cosa... Marisa estaba dejando de ser una niña para convertirse en una hermosísima mujer... un poco menos alta que yo y un cuerpo que se estaba formando tan bien, como el mejor cuerpo que conocí. Estaba en el trabajo de abrocharle el moño y era evidente que mi estado de ánimo había cambiado, me ocasionaba dificultad lo que estaba haciendo, estaba trémulo, tembleque, titubeante.

Ella lo notó demasiado bien, pero no se preocupó, al parecer lo tomó como algo natural y nuevamente con simpatía me dijo:..."¿qué te pasa, Ingel, estás nervioso?..., ¿con mamá también te pones así de nervioso?"... No supe que decirle, temía quedar en evidencia, temía que me malinterpretara y por último temía que algo así pusiera en jaque a mi matrimonio con Clarah... miles de miedos en muy pocos segundos...

Pero esto estaba recién empezando.

Terminé, gracias a Dios, de abrocharle ese moño, le dije: ..."¡listo, Marisa!, ya está"…

Ella no se movió de donde estaba, dándome la espalda, más bien me dijo:..."¿te gusta mi perfume?".

"¡Me encanta!”, le dije, “hueles muy bien", ella se levantó el hermoso cabello negro que tenía y acercó a mi cara su cuello para que yo se lo huela y me dijo:

..."¿ y aquí te gusta?"…, aspiré ese perfume, para lo cual acerque mi cara aún más a su cuello y sin poderme dominar y frenar de ninguna manera, tomé sus hombros con mis manos, fuertemente y besé su cuello... te juro... no me pude dominar.

Le pedí disculpas de una y mil maneras, ella rió, dio vuelta sobre sus tacos y me pidió algo que todavía no puedo creer... me dijo: ..."no tenés que disculparte, ahora quiero que me beses mi boca"...

Le dije... "estaríamos faltando el respeta a tu mamá, no me lo podría perdonar, de ninguna manera".

Me contestó:..."Quiero que me hagas conocer lo que es besar, no seas malo".

Entonces tome a Marisa con mis manos por su cara y suavemente besé sus labios, a ella le gustó lo que sintió y casi con un sollozo me dijo:..."¿Sabes, Ingel, hace tiempo que estoy enamorada de vos, y pienso en vos todo el tiempo?, no me importa lo que piense mamá si lo sabe, no me importa nadie más que vos".

Allí fue cuando perdí todo control, no pensé más en nada, solo en Marisa y en lo que ella esperaba recibir de mí, aunque después me pesara. Tomé a Marisa de su mano y la acerqué a la pared, le dije:..."entonces déjame besarte con toda mi alma, por favor Marisa"...

Ella respondió:..."si, Ingel, eso es lo que quiero"... Pasé mis brazos por debajo de los suyos, hice que abriera su boca y comencé a besarla con desesperación mientras atrapaba su cuerpo con el mío contra la pared y le hacía sentir mi endurecido miembro, buscando con él el suyo a través de nuestra ropa, ella al principio rehusaba pero al momento comenzó también a hacerme sentir su concha y nos movíamos con deleite mientras con mi lengua urgaba el interior completo de su boca y su lengua tan dulce como miel.

Momentos después se desprendió de mí, como asustada y dijo:... "me voy a la escuela, dejame".

Yo le dije:..."por favor Marisa, te necesito, necesito acostarme contigo necesito hacerte el amor, necesito que me lo hagas a mí... no seas mala". Me contestó:..."mi amor, nunca lo hice, tengo miedo de sufrir y también tengo miedo de quedarme embarazada". Le dije:..."no tengas miedo, mi amor, todas las mujeres desean el amor, no te resistas, yo te voy a proteger". Mientras esto le decía, tomaba su mano y la hacía caminar hasta el dormitorio, ella algo se resistía pero yo ya estaba totalmente fuera de mí y solo la deseaba.

Ella al fin se dejó llevar, yo la tomé de sus brazos, la senté en la cama y la comencé a besar nuevamente mientras con mi cuerpo la empujaba hasta quedar ambos acostados y yo casi encima de ella, le agarraba con fuerza sus pequeñas y hermosas tetas, ella me abrazó y dejaba que yo haga, sus labios estaban hirvientes, yo desplacé mi mano hacia sus pierna, la metí entre ellas y comencé a acariciar con placer su concha, trabajando con los dedos para intentar meterlos en ella a través de la ropa. Le comencé a desprender sus botones y a retirarle su ropa, el guarpolvos, levanté su pollera, bajé algo su bombacha, saqué mi pija y comencé a acariciarle con mi pija, su sexo por entre sus piernas, sin metérsela.

Ella estaba totalmente sonrojada, con verguenza, no me miraba, pero yo notaba que estaba demasiado excitada, demasiado caliente, aunque rígida. Le dije:..."mi amor, desnúdate, quiero cogerte"... Comencé a sacarle, ahora sí su bombacha y ella no se resistía, más bien me ayudaba, con mucho amor le hice abrir las piernas, me puse entre ellas y ella dijo:..."por favor, Miguel, no me hagas doler... haceme despacito, por favor...".

Apoyé la pija a la puerta de su concha, ella retrocedía con su cintura por miedo a sufrir dolor mientras con sus manos en mi pecho intentaba casi rechazarme, su mirada estaba entonces clavada en una lámpara de la mesa de luz, al costado, no quería mirarme a los ojos. Comencé a introducir, con mucho trabajo mi pija en su concha, moviéndome con cuidado, ella era virgen y estaba asustada. Mucho rato después, mi pija estaba dentro de su concha, por completo y mi gozo era tanto como nunca lo había sido antes, ella estaba llorando porque la había lastimado y le dolía... eso me decía...

Un rato más tarde acabé y fuí tan feliz que cada día de mi vida lo recuerdo y te puedo asegurar que si en ese momento habría muerto, habría muerto como el hombre más feliz del mundo. En ese momento Marisa tenía 14 años, yo tenía 32. Ella luego de ese hermoso momento que ambos tuvimos, volvió a ducharse y prepararse para ir a la escuela.

En un momento dijo:..."quisiera quedarme y que me sigas cogiendo... me gustó mucho, mi amor... nunca supuse que me ibas a coger, que íbamos a coger juntos, siempre pensé que me ibas a rechazar, y hoy tuve la dicha de sentirme cogida por vos... no quiero que nadie más en mi vida me coja... solamente vos..." Le contesté:..."yo también fui muy feliz y quisiera que te quedes para que sigamos cogiendo, tengo mucho todavía para enseñarte, quédate hoy conmigo, por favor, mi amor..." "¿Y que más me enseñarás?", me dijo Marisa. Le contesté:..."te enseñaré a que acabes, que seas una mujer que me dé el gozo de que acabes... que te sientas una mujer completa al lado mío... que me des todo lo que tienes para darme... que me des enteramente tu amor, mi amor..."

Me dijo:"... quiero quedarme hay contigo... que me hagas tuya por completo, como dices... que me lo enseñes todo..." Tomé sus manos, le hice sacar la poca ropa que se había ya colocado, la atraje hacia mí, empecé a besar todo su cuerpo, la tiré sobre la cama, le dije: "... querés que te meta la lengua dentro de tu concha?... sonrió, le abrí las piernas y comencé a meter la lengua dentro de su concha, que estaba algo inflamada, ella suspiraba, movía su pelvis, me tiraba del pelo, me empujaba como si quisiera meter mi cabeza dentro de su concha, al rato me decía: "...¡hay!...cogeme, mi amor,... cogeme...". Yo me levanté, le pedí que me esperara un momento y fui a darme una rápida ducha, cuando volví estaba Marisa, esperándome anhelante y sumamente caliente, le pedí que me chupara la pija... me miró... se sentó en la cama, me tomó de la mano, me pidió que me acostara, agarró mi pija con su mano y fue acercando su boca a ella. No se decidía a ponerla dentro de su boca... como si le diera algo de rechazo... pensó un rato mientras yo tomaba su cabeza para ayudarla a tomar la decisión... de repente dio un beso en la cabeza de mi pija, luego muchos más a medida de que la iba metiendo en su boca... y comenzaba a chupar y chupar y chupar, moviendo su cabeza y su mano que también estaba en mi pija.

Estaba a punto de acabar en su boca, se lo dije,"...mi amor, quieres que acabe en tu boca?...", levantó su cara y dijo:"... no, mi amor, quiero que me cojas..." Entonces le dije:"... ¿te gustaría ser una mujer completa para mi y hacerme gozar en todo lo que puedas?..." Marisa respondió: "... claro que me gustaría...". Le propuse:"...¿quieres que te enseñe?..." Me dijo:"... si, mi amor, enséñame, quiero ser tu mejor mujer, la mejor que haz tenido... ¿que debo hacer?..." Le dije: "... necesito cogerte por el culo... pero tu lo tienes que desear...".

"...lo deseo pero me va a doler mucho... tengo miedo..." dijo Marisa. "...Algo te va a doler..." le contesté..."...pero es algo que no se puede evitar, yo puedo hacer que no te duela tanto, tienes que tenerme confianza, tienes que tenerme amor.... si tu me amas necesitas que te coja por el culo, mi amor..." Marisa me contestó: "...quiero que me cojas por el culo, Ingel, pero si me duele mucho me lo sacarás?... por favor...? "...Si, mi amor..." le contesté,"... si tu me dices que te duele demasiado te la sacaré, no quiero hacerte daño porque te quiero y no quiero verte sufrir...". "...bueno, mi amor, cogeme por el culo, lo necesito..". Le hice apoyar las rodillas y las palmas de las manos en la cama, me puse de rodillas detrás de ella y comencé a acariciarla, a decirle palabras hermosas, a tocarle las tetas, el culo, a meterle la punta de los dedos y la lengua en el culo, su culo estaba tomando temperatura alta, la besaba en la boca y ella dijo: "...metémela, Miguel, quiero que me la metas, me gusta..." Tomé algo cremoso que había en la mesa de luz (una gel) y puse abundantemente en toda mi pija y luego le contesté, con mucho amor en mi voz: "... la deseas , mi amor, toma  entonces mi pija con tu mano y apóyala en tu culo así te la meto... ¿quieres?...".

Así lo hizó, hizo su mano derecha hacia atrás tanteando tomó mi berga y se la colocó en la puerta de su culo, me hizo unos deliciosos movimientos y mi pija quedó entonces lista para penetrarla.

Comencé a moverme despaciosamente empujando con suavidad, no para meterla, sino para que la sienta.

Yo le preguntaba: "... te gusta, mi amor?... sentís que estás gozando?..."

Ella decía: "...¡metela!, ¡ya!, despacito, pero no me hagas esperar más, mi amor... te la estoy recibiendo..."

Continué moviéndome, ella hacía también movimientos fantásticos, llevada por la calentura, de vez en cuando repetía:"...¡ya!...¡ya!, mi amor..."

Yo hacía que la desease aún más.

Al rato ella empujaba hacia atrás para recibirla, noté que el anillo de su culo se dilataba de deseos y empujé algo más fuerte y algo penetró, ella suspiró y gimió un poco y comenzó a moverse más y a hacer más fuerza para atrás, eso me indicó que en ese momento ella quería que le meta totalmente la pija en su culo, no importara como. Entonces fue como con un empellón que le di, mi pija entró hasta la mitad... ella quiso como quitar su culo, gritó y comenzó a sollozar pero sin tratar de evitar ahora, la penetración.

Volví a empujar, hablándole cosas hermosas, besándola, le metí toda mi pija, me dijo: "... me duele, amor, me duele.... estoy sangrando...".

A medida que iba cogiéndola y hablándole de esa manera, ella más la deseaba...

Le dije: "...quieres que te la saque?...", "...no!..." me contestó, "...sígueme cogiendo..., te la puedo aguantar..."

Yo le decía con susurros: "... sos la mujer más hermosa que he tenido... sos la más linda... te quiero para siempre para mi... me gusta cogerte por el culo... ... me gusta cogerte por tu concha... me gusta que me chupes la berga, sos loa hembra perfecta, sos hermosa quiero que sientas bien mi pija... que no la olvides en ningún minuto de tu vida, mi amor, mi pasión... mi locura..."

"...Ahora cogeme por la concha, mi amor...", me dijo al fin... le saqué la pija del culo, la dí vuelta le abrí las piernas, tenía yo mi pija inflamada, me dolía, me ardía... pero el deseo pudo más y le metí la pija en su concha...

Comenzó a moverse como desesperada, yo le decía al oido: "... quiero hacerte acabar... mi amor... acaba para mí... quiero sentirte gozar... pero gozar mucho... quiero que acabes como una yegua..."

Estuvimos moviéndonos durante unos veinte minutos, yo controlando mi eyaculación que quería proyectar cuanto antes... de repente sentí que ella decía: "... ¡hay!... mi amor... mi amor... así, así..." Cuando comenzó a acabar yo la fui sintiendo y fui diciéndole: "... así, mi amor...acaba... acaba como

una yegua...¡si!...¡si!...asi..." Comencé yo también a acabar y ambos lo hicimos casi juntos y fuimos muy, pero muy felices. Nuestra relación duró un par de años, yo debí dejar a Clarah ya que había dejado de quererla.

Un día Marisa partió... se fue no se adonde... la busqué pero nunca la pude encontrar, nunca más supe de ella.

Quiero y espero que donde esté, esté feliz.

Espero también que un día ella lea este relato y que sepa también de esta manera, lo feliz que fui con ella y cuanto la amé.

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26 Diciembre 2009

A Pesar De Su Oposición...

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Hace unos día te conté lo que me sucedió con mi querida y recordada profesora de castellano... recuerdas?.
Yo tenía catorce años y todo para mi fué impactante y sorprendente.

El relato que te traigo aquí también es sorprendente. Ya que me sucedió cuando tenía yo casi veinte años ya.
Hacía varios años que mi tío Albert, muy querido por mí (era uno de los hermanos de mi madre) se casó, lo hizo con quién fué su novia desde la juventud.

Ella era una mujer no muy bonita, sí muy simpática y bien formada. Se llamaba Blanch mi tía.

Siempre paseábamos con ellos, (mi tío y mi tía) en su auto muchas veces con mi madre y algún que otro invitado o invitada a disfrutar de un lindo paseo en su vehículo.

Una mañana fueron a buscarnos para ir hasta un campo cercano a pasar el día, como mi novia Alice se encontraba conmigo, en esa oportunidad, también la invitaron a ella, a mi madre y mi hermana

Fuimos, todos nos divertimos mucho, en el viaje de vuelta traíamos algunas cosas para nuestras casas, las que ocupaban un lugar extra en el coche, por lo tanto mi tía quiso que yo fuera en el asiento delantero con ella al centro y mi tío que conducía y el resto de la familia, en el asiento trasero, ya era casi de noche.

Mientras viajábamos conversábamos animadamente y reíamos en un ámbito de gran cordialidad entre todos.

De repente sucedió algo que llamó mi atención, mi tía tocaba repetidamente mi pierna como si quisiera indicarme cosas al hablar, pero cada vez

que me tocaba lo hacía en forma más acariciante, yo temía que mi tío se diera cuenta de ello.

Pero la verdad es que a mi me agradó demasiado eso, claro que respetaba a mi tío, por un lado y por otro pensaba que solamente yo me lo había imaginado todo, que mi tía nunca quiso sugerirme nada.

Todo para mí quedó como si nada hubiera sucedido.

En otra oportunidad, siendo temporada de verano, fuimos todos, a la noche al parque de la costanera del río, donde había juegos infantiles, todo, yo creo, con el pretexto de llevar a su pequeño hijo Richad a jugar a los columpios.

Recuerdo que el niño se columpiaba en uno de ellos y mi tía fué a otro más apartado y desde allí me llamó para que le ayude a columpiarse, fuí, comencé a empujarle desde su espalda y a hamacarla fuertemente y ocurrió algo que me llamó la atención, me dijo:

..."no me empujes por la espalda, la tengo dolorida, empújame del asiento del columpio"...

Así hice con cuidado cuando venía ella impulsada hacia atrás, agarraba con cuidado el asiento y volvía a empujarla.

Mientras mi tío se distraía mirando el agua del río pasar.

En un momento ella ponía su cuerpo, al venir, de tal forma que suavemente rosaban mis dedos con su culo, si yo cambiaba de lugar la mano, ella cambiaba de lugar la cola, y así siempre. Ella me provocaba haciendo que yo le tocara su culo, comencé a volverme loco de deseos por ella, aunque durante muchos días lo callé.

Un día, Blanch me llamó por el teléfono a mi casa y me dijo que mi tío haría un rico asado que vaya a comerlo con ellos.

Fuí, pero seguramente con mi pensamiento en ella, cambiado, ahora la miraría distinto.

Al llegar me dice:

..."sabes, Ingel, Albert tuvo que ir a trabajar, y Richad,(el hijo) se fué al cumpleaños de un amiguito, va a tardar en venir...pero yo estoy haciendo el asado en el horno... ¿quieres quedarte igual?..."

"claro"... contesté y mientras charlábamos de cosas pueriles volvió a mí el deseo por ella, yo pensaba "ella preparó todo... quiere estar conmigo"

En ese momento decidí cogerla, solamente que nunca iba yo a iniciar la propuesta, iba a dejar que ella la inicie y después... lo que Dios quiera.

Comimos el rico asado que mi tía había cocinado y estabamos tomando un vaso de vino cuando ella me preguntó: ..."¿como te va con Alicia, Ingel?"... supongo que bien..."

"si, bien"... le contesté, "... es muy linda, ¿viste?" le dije...

"Ya tuviste amores con ella?" - dijo Blanch -

"Amores?- le pregunté.

"Te pregunto si has tenido sexo" y agregó "... bah!... digo si la has cogido...".

Me sorprendió su forma de preguntar, usando palabras que ella nunca usaba, era una señora, hice como si no hubiese escuchado "...Si, algunas veces..." - le contesté-

"Es jovencita"... agregó Blanch... "haz tenido novias mas maduras que ella?..."

"No"... le contesté...(pero acordándome de la de Castellano)

"No me digas que les tienes miedo?" -dijo ella-

"No, miedo ninguno, es que nunca se me ha dado así" -respondí-

"Yo creo que sí, les tienes miedo a las maduras, miedo a lo desconocido, pero es mucho lo que te puede dar una mujer madura" - agregó -

"No, tía, no les tengo miedo, pero a lo que sí les tengo miedo es a sus maridos ja ja ja... no te parece?"

Ella se rió con ganas y retrucó: "¡si!... les tienes, miedo.. les tienes miedo... miedoso..."

Luego decirme esto último se acercó a mi y comenzó a hecerme cosquillas, mientras me decía:"...miedoso... miedoso...".

Mi pija se había parado yo realmente a ella le tenía miedo, no por ser mujer, sino por ser mi tía.

Seguía haciéndome cosquillas y repitiendo "eres un miedoso" yo no pude aguartarme y cuando estuvo más cerca mío, le dí un beso en su boca.

Ella me miró como enojada y dijo: "ahora le diré todo a tu tío, alcánzame si puedes" y se metió en su dormitorio.

Yo fuí tras ella, Blanch estaba detrás de la puerta, cuando pasé por allí  me agarro de la cintura y me tiró sobre la cama.

Allí se tiró sobre mí y me besó ella en la boca. Yo comencé a tocarle las tetas hermosas que tenía, ella gemía, de repente retiró mis manos, se alejó de mí y me dijo:"...Ingel, no puedo dejar que me cojas... soy tu tía... soy la mujer de tu tío..."

Me dió mucho rencor... tenía muchas ganas de cogerla... me levanté... fuí hasta ella... la tomé fuertemente de sus brazos y la tiré sobre la cama.

Me tiré sobre ella... ella luchaba por zafar, pensé que ahora ella había cambiado de idea, me pegaba donde podía, en la cara, en el pecho, me tiraba del pelo, pero, algo que me llamó la atención... no gritaba ni pedía auxilio.

En un momento chocó su cara contra mi cara y me hizo doler... me dió rabia...la tomé del pelo... tiraba fuertemente de él hacia la cama.

Para zafar de esa situación ella quedó de espaldas hacia arriba, yo me tiré sobre su espalda y le

apoyé mi pija en su cola... ella me dijo: "...hijo de puta...no se te ocurra"...

Le inmobilicé los brazos sobre su espalda, ella ya no se podía mover, le dije: "...hija de puta eres tú... hace mucho tiempo que me estás proponiendo esto... ahora te voy a coger... te voy a coger tanto que nunca más vas a querer coger con nadie, si no es conmígo... voy a ser tu hombre de hoy en más"...

Ella lloraba, silenciosamente e inmovil como estaba. Yo le levanté su vestido, acaricié la bonita piel de sus piernas, mientras ella lloraba yo acariciaba sus piernas tan bien torneaditas.

Me decía. "...no, Ingel, no..." y se removía furiosamente en la cama sin poder desprenderse de mí.
Subí bien su vestido luego de lo cual arranqué sus bombachas, ella casi no se movía, estaba
extenuada, solo repetía:"...no,Ingel,no...".

Empujándola con mi mano derecha sobre el colchón para que no pueda incorporarse abrí sus piernas, me arrodillé entre ellas y me acosté sobre sus nalgas. Con claro indicio de que necesitaba su culo y que lo iba a tomar, me cueste lo que me cueste.

Tomé mi pija con la mano y comencé a buscarle el anillo de su culo con la punta de mi miembro, puse la cabeza en el anillo acerqué mi boca a su oido y le dije: "...estoy loco por vos, tía, no puedo dejar de cogerte... te va a gustar...".

"...Por el culo no..." -me dijo ella- "...por el culo no quiero"... "ni a tu tío se lo permito, Ingel, déjame dar vuelta y hazme lo que quieras, pero por el culo no, por favor..."

Pero ya estaba decidido, se la metería en el culo, comencé a moverme suavemente... noté que ella se iba distendiendo, largos minuto estuve casi rozando su anillo, jugando sin hacerle doler, cuando me dí cuenta, ella también se estaba moviendo, buscando su gozo, de repente, inesperadamente para ella de un súbito empellón, hice que mi pija, con mucho trabajo se metiera dentro de su apretado culo, su grito fué alto cuando sintió el dolor de que una pija se le metiera en el culo por primera vez, se la metí casi toda y ella lloraba, gemía, insultaba, trataba de escapar y yo la tenía alli, tan indefensa, tan mía, y se lo decía susurrándole al oido mientras buscaba la eyaculación: ..."eres hermosa, tía, y estás indefensa, eres totalmente mía, júrame que nunca otro te cogerá por el culo...de hoy en adelante solamente yo... júramelo, por favor..."

Ella giró entonces su cara y dijo:"...bésame..." besé su boca, largamente mientras me movía dentro de su culo y ella me decía entre susurros:"... si, mi amor, nunca nadie más me cojerá por el culo, te juro, mi hombre..." y volví a besarla, cuando de repente vinieron a mí las ganas para eyacular y entre gemidos, temblores y espasmos estuve muchos segundos arrojando dentro de su culo una gran cantidad de semen.

Luego saqué mi pija de dentro de ella y nos rescostamos tranquilamente los dos fumábamos pero ella lloraba, le dolía su culo y algún peso de conciencia tambien tendría.

Con el tiempo que transcurrió desde esa nueva esperiencia, especialmente esa nueva experiencia para ella, en la cual conoció y sintió mi pija en su culo, muchas veces me confesó que nunca había sido tan complacida y nunca había gozado tanto. Y también que lamentaba que no nos conociéramos como amantes antes de lo que fue ese día.

Hasta hoy, muy seguido nos encontramos en cualquier sitio y únicamente para cojerla por el culo, por la concha la coge mi tío Albert, pero ella me dice que con él no goza.

Por lo general la llamo yo antes a su teléfono y le pregunto: "...¿como está mi tía del alma?... ¿no quiere hoy acostarse a coger con su sobrino?...

Ella entonces me contesta:"... hay, tonto, sabés que siempre estoy para vos... ¿no me conocés acaso, sobrino?... ven a casa hoy a la nochecita... voy a estar solita... Albert tiene una cena con sus compañeros...".

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26 Diciembre 2009

No Se Pudo Resistir

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Cuando me casé, hace ya algunos años, lo hice con una mujer muy linda...

desde donde la miraras era hermosa, hoy día ya no es mi esposa ya que hace algunos años nos hemos separado por circuntancias de la vida.

Mientras nuestro matrimonio duró la hice sexualmente muy feliz, ella también a mi, tan es así que me dió un hermoso par de hijos que son mi debilidad.

Hubo algo que desde que nos casamos fué mi obsesión, hubiera hecho cualquier cosa por su culo, ella era muy arraigada a las tradiciones de familia "ordenada" y no aceptaba nada que fuera contra su manera de pensar.

Nunca había visto un culo tan provocador, tan hermoso como el culo de mi mujer.

De todos modos la fuí convirtiendo, poco a poco en una mujer liberal y liberada, cada vez que cogíamos, lo hacíamos en forma desenfrenada, totalmente desnudos, con espejos por todos lados y yo saboreaba sus pezones, su concha, luego me la cogía y la hacía acabar varias veces provocándole suspiros, gemidos, y decenas de orgasmos.

Le enseñé a moverse como una vívora y le susurraba continuamente:

"...acaba para mí, mi amor, acaba para mi...".

Muchas veces le provocaba rubor, me decía: "...que loco!!...", pero de a poco me dejaba hacer y ella terminaba gozando como una desenfrenada y acabando como una vaca, loca de placer.

Una noche estaba yo demasiado exitado, tomé coraje como nunca y luego de una de mis "sesiones" de lengua en su concha y en todo su cuerpo y cuando noté que estaba ella también demasiado excitada, la dí vuelta sobre la cama, abrí sus piernas con las mías y puse mi pija en su culo sin forzarla, le propuse:

"... mi amor, necesito tu culo, quiero que te la dejes meter...".

Ella se negó terminantemente ... se enfrió... para mi fué

una frustración porque ella ya no tuvo ganas de sexo.Al otro día el inconveniente estaba superado, continuamos nuestra vida sexual normal, yo ya no le mencioné mis ganas por su culo, de todos modos me

volvía loco por el resto de su cuerpo.

Algun tiempo después noté que cuando estábamos

cogiendo ella daba vuelta su cuerpo, atrapaba mi pija entre sus nalgas y comenzaba a hamacarse. Se notaba que quería complacerme, al menos con algo de lo que yo pretendía. Me hacía gozar como loco con sus movimientos.

Cuando yo intentaba poner la punta de mi pija en su culo, con suavidad se retiraba, se daba vuelta y continuábamos como a ella le gustaba.

Un día, estando yo muy excitado, como siempre nos fuimos a la cama buscando otra noche de amor. Ella estaba distinta. Lo noté cuando nos acostamos y la abrasé con toda la sensualidad de que yo era capaz.

Me sorprendió lo que ella me dijo:

"...Ingel, mi amor, todo este tiempo estuve pensando en tu propuesta de cogerme por el culo, cada vez que lo pienso me excito... una noche de estas me decidiré a que me des una noche de locura y que me cojas por el culo..."

Le respondí:

"...mi amor, quiero que tu noche de locura sea hoy..."

Diciendo esto me levanté y sin dejarla responder fuí a buscar un extraño artefacto que había comprado hace ya mucho y que ella no había permitido que lo usara... un vibrador que descansaba tranquilamente en el ropero a la espera de tiempos mejores.

Volví a la cama ella estaba completamente desnuda, vió el vibrador y se ruborizó, me acerqué a su cuerpo y comencé a pasárselo por su piel. Al rato estaba ella al borde del paroxismo, gozando como nunca, le hice abrir las piernas y comencé a introducir el aparato en su concha, ella se excitaba por la forma en que yo lo manejaba y también con el zumbido sordo del vibrador.

Yo trabajaba con el aparato a la vez que chupaba su clítoris provocando en ella extrañas contorsiones de placer mientras con sus manos me masturbaba, algo que era también la primera vez que me hacía.

Le expresé:

"... ahora, mi amor, necesito tu culo, por favor..."

Me dijo:

"... si, mi amor, dame despacio, querido... ahora..." y se dió vuelta en la cama ofreciéndome su espalda.

En ese momento sentí que se cumplía mi sueño, un sueño que estuve esperando mucho tiempo, aunque tal vez menos que el que a mi me

parecía. Recorrí con caricias excitantes su espalda, su cuello, sus

piernas, tomándome todo el tiempo del mundo para que ella lo desee

cada vez más, metí mi dedo meñique apenas dentro de su culo,

provocando un sacudón de ella que sentía por primera vez, algo dentro de su cola.

Tomé el vibrador y comencé a acariciar con él encendido, el anillo de su ano, pero sin penetrarla, eso quería dejarlo para mí.

Le dije:

"... chúpame la pija, mi amor, así entra con más facilidad...".

..Si, mi amor..." me contestó "... ven para aquí...".

Acerqué mi pija a su boca y comenzó a chupar con deleite y a empaparme

la pija, los huevos, los pelos... estaba muy excitada...

fuera de control... gemía y gemía y me pedía:

"... no me hagas esperar más,

mi amor, damela con todo...

rompeme el culo...

lo necesito mi amor... ahora mismo..."


Me puse entre sus piernas, apoyé la cabeza de mi pija en el anillo de su culo y comencé con cuidado a empujar.

Ella primero rehuía, solo se movía, hasta que levantó su cintura, entonces supe que ya estaba dispuesta.


Empuje con algo de fuerza, sentí como su anillo se abría y mi cabeza entraba. Sentí como su anillo se cerraba

alrededor de mi miembro provocándome un placer sin igual y recién estaba

penetrando, con suavidad, con

mucha paciencia.

Ella jadeaba, se quejaba pero me dejaba hacer.

Al rato comienza a moverse acompasadamente buscando su goce y decidí a penetrarla con todo.

Le dije:

"...mi amor, allí va toda, es toda para tí, gózala, mi amor...",

hice mi cintura para atrás y di un fuerte empellón. Mi pija entera se deslizó dentro de su culo.

Allí ella gritaba y decía que no aguantaba, trataba de zafarse pero allí le era imposible, me decía:

"... me rompiste... me rompiste..."

Al rato de haberla penetrado, ella se fué serenando, gozando, acostumbrándose a mi pija dentro de su culo.

Yo acabé al rato pero no quería sacársela, mi miembro en ningún momento dejó de estar rígido, totalmente

metido en esa inigualable y suave funda que es el culo de mi mujer y su incomparable anillo.

Cuando se la saqué, muchos minutos después, ella a pesar del dolor que todavía persistía mostraba un

Tags: las ganas

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26 Diciembre 2009

Mercedes Y La Gripe

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Como a todos nos sucede, también a mí un día como muchos otros, me dió la gripe.Un fuerte resfriado hizo que tuviera que mantenerme en cama durante dos días, tal como me lo había indicado el médico de la familia.

Temprano mi esposa, como siempre, salió para su trabajo, a las siete de la mañana, recuerdo que en ese entonces su horario se estiraba hasta las 5 de la tarde.

Algo después de las ocho también partió mi hija Jazmín,de catorce años hacia el colegio, quedándome yo en cama y el niño Benjamín de dos en su cunita durmiendo.

En casa quedó alguien más, se llamaba Mercedes y era la chica que hacía tiempo colaboraba en casa con el cuidado de los niños, Mercedes tenía casi catorce años también, era menor que Jazmín y, creo, tan inocente como ella.

Hasta ese momento jamás había yo tenido alguna intención avieza con ella, yo soy y siempre fuí una persona muy respetuosa, jamás se me hubiese ocurrido pretender tener algo, sexualmente hablando, con ella.

En ese momento tenía yo treinta y cinco años bien llevados y muy activo en el sexo con mi mujer (que estaba y está muy buena)y con alguna otra que se me "cruzara" en el camino.

Ese día había yo quedado excitado ya que mi mujer estaba demasiado hermosa cuando se fué y yo, a pesar que la noche anterior la había gozado cuantiosamente, me quedé con unas enormes ganas de seguir cogiéndola.

No podía dominarme y tenía permanentemente la pija parada, con lo mínimo que pensara en ella.Luego que Jazmín hubo partido para la escuela yo volví a dormirme así como estaba, con la pija parada.

Como a las diez, me desperté porque alguien me hablaba, era Mercedes que había entrado en la habitación y me pedía dinero para ir a comprar el pan.

Mientras le contestaba noté que ella miraba de soslayo mi pija parada, la que se notaba bien a traves de la frazada, ya que gracias a Dios, tengo una pija de bastantes buenas dimensiones (20 cm de largo y siete de diámetro) y es por lo tanto bien notable si está de esa manera.

Ella también se dió cuenta de que "yo me había dado cuenta" y su rostro tomó un color rojo fuerte, la vergüenza y la timidez se había apoderado de ella.

Yo no dije nada, como si nada hubiese pasado, ella,obviamente,tampoco dejó traslucir nada.Solo su sorpresa y su vergüenza.

Se fué, al rato volvió y dijo que venía a traerme el vuelto del dinero que le había dado.

En esta oportunidad volvió a mirarme el cuantioso bulto que antes la había sorprendido.Rápidamente volvió a irse. Ruborizada.

Volvió a entrar y me preguntó si le preparaba la leche al bebé. Seguía mirándome como al pasar, la pija. Aunque tengo que confesar que esta última vez que Mercedes pareció sorprenderse con el bulto de mi berga, me pareció ver en sus ojos un brillo distinto, una especie de picardía de algo que parecía hacer que tuviera un gusto especial en mirarme e imaginarme mi pija y que además estuviese deseando "algo más" que el mirar. Ese pensamiento que me surgió de repente hizo que también mi mirada hacia ella cambiara y dejara de verla como una joven para pasar a verla como una mujer deseable, seductora, prometedora.

Yo le dije que no para el bebé pero que para mí me trajera un café negro.

Yo me estaba excitando con ella, ya trataba de disimular escondiendo la pija entre mis piernas para que no la notara.

Minutos después me trajo el café. Se acercó a mí para atenderme, cuando de repente cayó algo de azucar sobre la parte alta del pijama, entonces agarro una servilleta y se puso a limpiarme el pijama diciendo:..."oh, señor, perdone por favor, que tonta que soy"...

Le dije,..."no importa, Mercedes, no es nada, no te preocupes"...

Tuve el impulso de tomarle la mano y ella la retiró con suavidad y se fué, como siempre ruborizada.

Varios minutos después volvió y me comentó que le dolía algo la cabeza, le pregunté si se quería ir a casa y me dijo que no, le ofrecí una aspirina y me dijo que iba a ir a la cocina a buscar un vaso con agua. Volvió con su vaso, yo me incorporé en la cama, abrí el cajón de la mesa de luz y le alcancé una aspirinas. Se sentó a un lado de la cama y se la tomó, yo la observaba, mientras me volvía a excitar y mi pija volvía a pararse.

De repente estiré la mano hacia sus cabellos y se los toqué diciéndole: ..."que lindo color de cabellos tienes"... ella no me dijo nada, solo agachó la cabeza y me dejó tocárselos. Sin más palabras comencé a acariciarle la cara, suavemente, su mentón, sus pómulos, su frente, ella seguía con su cabeza gacha y a mi me daba cada vez más excitación, quería tocarla más, le toqué entonces su cuello, sus labios, sus hombros por sobre su ropa.

Se me ocurrió besarla, me estiré hacia ella y le dí un suave beso en la comisura de sus labios. Ella brincó, se incorporó y intentó salir del dormitorio, totalmente roja la piel de su cara.

Le pedí: ..."Mercedes, ven aquí"....

..."no señor"...-me contestó-..."tengo que hacer"..., Se la notaba turbada, avergonzada, con miedo.

Le repetí:..."ven Mercedes, no temas"...

Volvió cerca mío, le tomé nuevamente la mano y le dije que se sentara nuevamente en la cama, me dijo:..."puede venir la señora"...

..."No temas"...-le repetí- y le pregunté ..."¿tienes novio?"... ..."no"... -me contestó- ..."nunca lo tuve"...

Le pregunté: ..."que esperas de un hombre?"...

..."No se que esperar, temo a los hombres"... -dijo entonces-

..."Debes conocer entonces a un hombre"... -le respondí- y fui llevando la mano que le tenía asida, hacia mi pija, que parecía reventar e hice que Mercedes me acariciara mi berga, ayudada por la mano mía y con resistencia de ella, resistencia que fue abandonando de a poco a medida que, al parecer le iba gustando lo que tocaba, fue perdiendo la vergüenza y ella misma hacía los movimientos para acariciármela siempre con su cabeza gacha y totalmente ruborizada.

Con la mano que yo tenía libre me corrí la ropa y metí su mano directamente acariciando mi pija, sin ropa de por medio, ella atinó a susurrar:..."¡que grande!".... En unos minutos estaba yo listo para eyacular, decidí hacerlo, no me detuve... comencé a moverme con más fuerza, a gemir.

..."Que le pasa, señor"... - me dijo- ..."está mal?"...

..."No, tesoro, estoy rebien, estoy por eyacular"... -le dije- ella como con ternura, cerró su mano alrededor de mi pija, le pedí que moviera la mano con más velocidad. Su pequeña mano no alcanzaba a rodearla, comencé a acabar en su mano, acabé todo lo que había juntado desde las ocho de la mañana que era mucho, su mano quedó cubierta de mi sémen.

..."Que es esto?"... -me dijo-

..."Es mi semen"..., -le expresé y le pregunté :..."te gustó lo que hicimos?"...me contestó le gustó lo que sintió cuando yo estaba "haciendo eso" (acabando) y me dijo que se iba a lavar la mano llena de semen como la tenía.

Le pedí que antes de lavarse yo quería verla lamiendose el semen de la mano, eso hizo, siempre mirando al suelo, con vergüenza y expresó..."que salada!"...

Le pedí que se acostara al lado mío, me preguntó para qué, si ya "había hecho eso".

Sin decirle nada la tomé de sus hombros y con delicadeza la acoste a mi lado, yo tenía nuevamente la pija re-parada, ella se resistía a acostarse, yo la sujetaba con algo de firmeza al colchón y casi no la dejaba moverse, le dije:..."quiero que sientas mi pija dentro tuyo, tesoro... yo te necesito"...

..."Es que usted tiene "eso" muy grande"...-contestó- ..."y yo nunca lo hice"..."no quiero, señor, no quiero"....

Mientras eso decía yo iba sacándole su ropa y acariciándole sus partes íntimas.

De repente safó e intentó correr, yo fuí tras ella la tomé de un brazo, la coloqué nuevamente sobre la cama, le corrí la ropa, con mis piernas abrí las suyas y quedamos a la posición perfecta para penetrarla. Ella estaba asustada pero noté que también estaba caliente, muy caliente, muy, muy excitada. Apoyé la cabeza de mi pija en su concha, sin penetrarla todavía pero meneándome suavemente, ella que primero escondía llevando las caderas hacia atrás todo lo que podía y con sus manos rechazaba mis brazos, de a poco fué aferrándose a ellos y a darme su concha para que se la penetre, hice algo de fuerza y dijo que le hacía doler "eso" (la pija) .

Agarré de sobre la mesa de luz una crema, puse esa crema en mi mano y luego se la pasé en su concha y le dije:..."con esto no te va a doler"... seguí meneándome suavemente para nuevamente darle confianza, luego de varios minutos comencé a hacer fuerza, comencé a penetrarla, ella empezó a decir nuevamente que "eso" (la pija) le hacía doler. Apenas le había metido la cabeza, ella lloraba y decía:..."déjeme, señor, le voy a decir a mi papá"..."me duele mucho!"...

Mercedes era de cuerpo chico, no me dejaba espacio para metérsela toda, agarré sus piernas y las puse sobre mí, empujé con mucha más fuerza y casi toda mi berga estuvo dentro suyo en minutos, ella decía llorando: ..."señor, "eso" me lastimó, me hizo sangrar"...yo en ese momento no la escuchaba, solo gozaba, metiendo y sacando mi linda berga de adentro de

Mercedes, hasta que empezó a gozar ella también, yo la esperaba para que "acabe" haciéndolo suavemente cuidadosamente, al rato se empezó a mover cadenciosamente y también con suavidad, comenzó a quejarse, a gemir, a buscar asu gozo, empezó a apretarme con sus piernas, con sus manos, hacía su cabeza hacia atrás, movía su cuerpo sobre la cama, se notaba que con placer, sus ojos abiertos y sus pupilas escondidas en los párpados, arriba. Con sus manos me acariciaba los brazos, cuando de repente con sus brazos me abrazó.

Noté que estaba por acabar y comencé a decirle:..."así, mi amor, acaba para mi, hazme feliz... acaba, mi amor, acaba..."

A medida que Mercedes iba llegando a su punto exacto para acabar, yo también. Noté que le venía y comencé a empujar con violencia para acabar junto con ella, me la estaba re-cojiendo y ella ya había encontrado su placer, y también se movía con alguna violencia. Toda mi pija adentro ya no le dolía (o se había olvidado del dolor). Solo gozaba y yo era el que la estaba haciendo feliz por primera vez.

Con los más hermosos movimientos, suspiros y gemidos de ambos, empezamos a acabar, largos segundos estuvimos acabando y ese fué el comienzo y el premio de un hermoso romance que aún perdura, ella ya tiene 32 años y continuamos haciéndonos felices entregándonos el uno al otro sin concesiones. Nuestro primer hijo vino al mundo cuando Mercedes cumplió los 16 y luego tuvimos tres hijos más. Todos varones como su papá.

Tags: la gripe

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24 Diciembre 2009

Para Hablar De Sexo

En los tiempos de la más tierna pubertad, hemos
aprendido a manejar ciertos términos, una verdadera
profusión de vocablos que nos permitirían en el
futuro, hablar de ese verdadero regalo de Dios que
es el sexo y las proezas y grandes e inigualables
satisfacciones que toda persona sana y razonablemente
congruente, puede y debe lograr a partir de su
condición de hombre o mujer. De ser humano.

Hay gente a la cual debemos agradecerle el que nos
haya enseñado como expresarnos para hablar de sexo
y que se nos entienda con la suficiente claridad,
estas personas son los amigos y hermanos mayores que
nos enseñaban, si bien en forma jocosa y poco clara,
esas palabras que en un principio nos sonaban

divertidas, y también prohibidas para mencionar en
público o en una reunión familiar o social.
estupefactos, seguramente, como ellos mismos cuando

las escucharon por primera vez.

Ellos y su buena predisposición fueron nuestra más
legítima fuente de sabiduría en cuanto al aprendizaje
de tan especial léxico.

Eran verdaderas clases las que nos dictaban nuestros
amigos mayores y hermanos, eran hasta graficadas con
un dedo en el suelo para mejor interpretación.

Recuerdo que una vez nos reunieron en el baldío y uno
de los amigos de quién aprendíamos, dibujó un símbolo
en el suelo y nos preguntó a los más chicos, si
sabíamos que representaba el dibujo.

Todos lo observamos un rato y luego casi al unísono,
le contestamos: “… ¡el sol!...” y según él, el Sol no
era, lo podía asegurar, aunque sí, era muy parecido
aunque tan distinto como lo es la diferencia entre el Sol
y el órgano sexual femenino.
De a poco fuimos aprendiendo palabras tales como culo,
pito, teta, puto, etc. etc.

Palabras que eran cambiadas según la condición
ético-social de quien las pronunciaba: en lugar de
“culo”, "ano", dicen los intelectuales; en lugar de
“pito”, "pija", dicen los de la plebe ; en lugar de
“teta”, "busto", dicen los prudentes, en lugar de
“puto”, "trolo", dicen los de la calle.
Y así todo, según las sumas, son los resultados.

Sea cual sea la palabra que de este glosario tan
especial se pronuncie, siempre han procurado,
nuestros padres, abuelos, tíos, que las tuviésemos
como “malas palabras”.

Así las veía yo en ese tiempo, después comencé a
distinguirlas solo como vulgares “expresiones”,

inconvenientes de pronunciar
y no como “malas palabras”.
Aprendí que las verdaderas malas palabras son
"hambre", "miseria", "pobreza", etc. etc.

Las otras eran palabras que integraban el contenido
de un exclusivo diccionario, el diccionario que
preferíamos los “mal hablados”. Que no éramos pocos.

Pero, si lo pensamos bien, cada una de las palabras
que escuchamos diariamente y que se utilizan para
hablar del sexo, aparte de lo que nos imaginamos
cuando las pronunciamos (la mismísima belleza
hecho acto fisiológico humano), se me ocurren
palabras como oscuras, negras, opacas.

Si no veamos: que luminosidad tienen palabras tales
como : balano, escroto, vagina, coger, orgasmo, semen,
etc… que encanto tienen?... No suenan mejor como
expresiones sombrías, vergonzantes?.

A nadie se le habrá ocurrido cambiarlas por palabras
coloridas, sonoras, radiantes?…
Palabras hermosas y musicales, como por ejemplo:

“Sinfonía” en lugar de sexo?.
“Saxofón”, en lugar de balano?.
“Alhaja”, en lugar de vagina?.
“Polinización” en lugar de eyaculación?.
“Pimpollos”
, en lugar de escrotos?.
“Cáliz”, en lugar de útero?.
“Presea” en lugar de beso?.
“Flamenco” en lugar de pene?
“Perla”, en lugar de glande?
“Jardín” , en lugar de ano?.
“Pincelado”, en lugar de copulación?...
“Galaxia”, en lugar de concha?...

Etc. Etc.

No es verdad que sería una novedosa y brillante
forma para hablar de sexo?...

Una forma más tierna, más dulce, más rica, más colorida,
más encantadora?.

No sería esa la manera de expresarse más
apropiada, especialmente en el momento de
contarle al cura como fueron nuestros pecados
y no quedar mal mirados por el sacerdote?.

Ejemplo: “… padre… anoche en la sinfonía
estuve pincelando con la mujer de mi vecino…
¿será pecado?”

También sería lo más apropiado para hablarle
a una linda mujer y hacerle conocer nuestras
intenciones sin que ella lo tome a mal y se
enoje?.

Ejemplo: “… María… que linda alhaja que tenés…
¿cuando me dejarás polinizarla?...”

O también para hablar con nuestro médico:

Ejemplo: “… doctor… no sé que me pasa… anoche
estuve con una chica encantadora, preciosa, me
puso una presea en la perla y ahora me duele
el todo saxofón… ¿Qué tendré?...”

No le parece buena esta idea que le propongo
de comenzar a expresarnos de esta manera tan
particular, tan pintoresca y para nada grosera
al hablar de sexo?.

Espero que le parezca apropiado, si es así le
pido que me ayude a difundir la idea, que
trabaje conmigo arduamente para lograr que
todos utilicemos este magnífico vocabulario
que nos elevará culturalmente y hará de nosotros
gente prudente y de conceptos claros.

Si no es así, le pido por favor que no me moleste
si es que no comparte los fundamentos de este
proyecto que le acabo de hacer conocer.

Si piensa que todo esto no es más que una reverenda
pavada, quédese en el molde.Métase en el jardín de
su hermana y déjese de romperme los pimpollos.

Y justo ahora que me pica la perla del flamenco.



"Galaxia" en lugar de "concha"

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24 Diciembre 2009

La De Castellano

[The-real-santa-claus-391.jpg]

Era yo demasiado joven como para pensar que una mujer madura pudiese sentirse atraida por mí, pero así pasó y te contaré como.

Sucedió hace ya muchos años, cuando asistía al colegio secundario, un colegio demasiado estricto en cuanto a la disciplina como para andar pensando en tener aventuras amorosas dentro de él.

En ese tiempo yo tenía varias chicas de mi edad con las que salía. Después de clase o durante los días de franco, siempre había alguna que me llamaba para que la lleve al boliche a bailar, les gustaba lucirse conmigo.

Yo en ese entonces tenía un buen aspecto físico, producto de las actividades deportivas que desarrollaba y además decían las chicas y mujeres que conocía que era atractivo y simpático.

A las chicas con las que salía, por lo general rápidamente lograba cogerlas y ellas eran felices, aunque sabían que yo era demasiado jóven como para aspirar a algo serio conmigo.

Recuerdo que salía con Susana, con Estella, con Analía, con Norma, con Ana María, con Nora, con María Ines, etc, etc, yo estaba siempre "chocho" de tener a quién coger.

También venían a casa a estudiar junto conmigo, especialmente si estudiábamos en mi habitación.

Recuerdo que mi madre, complice a sabiendas, dejaba que

estuvieran conmigo en mi dormitorio... se daba cuenta que lo que menos hacíamos era estudiar.

Por supuesto yo había aprendido algunos métodos para convencer a mis "amigas" de que debían dejarse coger, por lo general, les alababa el perfume de su pelo, lo que me daba lugar a acercarme a ellas para "atacar amantemente", luego de su sorpresa adquirían "calentura" y me dejaban tocar, franelear, hacer, etc, etc.sonreían y disfrutaban de buena gana

Pero lo que yo te quiero contar es la siguiente anécdota, el día que cumplía 14 años, en horas de clase, todos los compañeros y mis "compañeras" me felicitaban, estabamos en la hora de "castellano",

nuestra profesora era una señora algo regordeta, de nombre Alicia, muy, muy seria ella, no dejaba traslucir nunca, cual era su estado de ánimo, siempre imperturbable, tenía creo, cuarenta años y no era fea... era bastante linda, alta, rubia, de ojos celestes, y boca carnosa.

Ese día, el de mi cumpleaños, vino a mí y fué ese mismo día que la ví sonreir por primera vez, me deseó feliz cumpleaños y volviendo luego a su habitual seriedad, regresó a su escritorio.

A partir de allí observé que me miraba permanentemente, en todo momento y a pesar de su seriedad, esa osquedad estaba solamente en su boca, en sus ojos había ternura.

Al terminar su hora se despidió y se marchó rápidamente de nuestra vista.

Nosotros por nuestra parte, también comenzamos a retirarnos porque terminaba el día escolar para los alumnos.

Salí del colegio rumbo a casa, ese día, como nunca, solo, adelante mío caminaba, rumbo a su vehículo, Alicia, mi profesora de Castellano.

Miró hacia atrás y vió que venía detrás de ella, entonces, como nunca, con su seriedad de siempre se detuvo y me esperó.

Pensé que había algo que no anduvo bién mi clase del día de hoy y que ella me lo iría a reprochar como siempre

lo hacía con todos lo alumnos, diciendo por lo general:

"...alumno, preste más atención porque... (tal cosa o cual cosa)...".

Pero no, como con mi padre nos ocupábamos de hacer trabajos de electrónica, me dijo: "...Ingel... ¿podría decirle a su padre que vaya a casa a cambiar un enchufe que no funciona bien?..."

Le contesté: "...si profe; pero sucede que mi padre está viajando ahora... ¿está usted muy apurada?..."

Me dijo:..."si, la verdad es que estoy apurada pero podrías hacerlo tu, entonces?... si no me cobras mucho..."

..."si, profe, cuando quiere que vaya?"... le contesté.

Me respondió: ..."si quieres, ahora mismo... yo te llevo en el auto"...

..."como no, profe, es un trabajo que puedo hacerlo rápido y no le voy a cobrar nada"... le dije.

Subí al auto, partimos, no conocía donde era su casa, solo sé que estuvimos andando casi un cuarto de hora para llegar a ella, siempre en silencio los dos, ni ella decía nada, ni yo tampoco...

Llegamos, me invitó a bajar y me invitó luego a entrar a la casa, una hermosa casa moderna y amplia.

Me invitó a sentarme y me ofreció una gaseosa para tomar ya que era una tarde muy calurosa.

Ella trajo gaseosa para mi y un vaso de leche caliente para ella, tomé un trago y le pedí que me enseñara cual era el tomacorriente que debía cambiar.

Me dijo entonces que no me apurara, que había tiempo suficiente para eso.

Me preguntó con una amplia y sonrisa: "... ¿está bien fría la gaseosa?

Le contesté que estaba fresca y deliciosa.

Alicia me dijo que ella no le gustaban las gaseosas.

Yo le pregunté si siempre cuando hacía calor tomaba "leche caliente".

"...Siempre tomo leche... me encanta la leche..." Claro que esa afirmación de ella, en un día de tanta calor, me sorprendió.

Eso me contestó, pero esta vez con una sonrisa muy sugerente.

Me gustó su sonrisa y me puse más locuaz entonces... más simpático y reímos los dos en varias oportunidades. Y en muchas de ellas, adoptando ambos una actitud entre cómplice e íntima.

Tengo que reconocer que Alicia me llevó a esa situación de tanta confianza y amistad entre los dos.

Siempre con sumo respeto hacia ella, en un momento dado y con una agallas que no sé de donde las sacó,

(nunca me hubiera yo imaginado lo que me iba a suceder). Alicia se acercó a mí como nunca tan cerca estuvo, en su mirada tenía algo que no me pude explicar y que a mi me atraía y casi susurrándome al oído me dijo:

"...¿te gustaría que te tome tu leche?..."

Me turbé, sé que me puse de todos los colores, no atinaba que hacer, ni que decir... no tenía coraje para nada... quedé paralizado.

Más aún cuando, sin decir más nada, ella bajó su mano y a través de mi pantalón acariciaba mi pija, que estaba tan endurecida que parecía iba a estallar.

Con su mano izquierda me empujó suavemente para recostarme en el sillón, abrió mi bragueta y sacó afuera mi pija, yo estaba totalmente sin habla y sin movimiento, aunque en un acto reflejo, moví mi cintura hacia atrás... ella me dijo entonces:

"... no te resistas mi machito, te va a gustar... ya vas a ver...".

Se arrodilló delante mío y miraba mi pija... mientras que con ambas manos me daba suaves y dulces masajes.

De repente comenzó a pasar la lengua por la cabeza de mi "herramienta", muy suave y despacio... se dió cuenta que estaba por acabar y se detuvo un momento...

Luego introdujo mi pija dentro de su boca y comenzó siempre suavemente y muy despacio a mover su cabeza y masturbarme con su boca... sentía yo que por momentos ella gemía en forma deliciosa, yo estuve a punto de explotar varias veces y ella entonces se volvía a detener y apretarme con su mano, la base de la pija, para que no acabara.

De repente me dijo: "... mi amor... voy a tragar todo tu rica leche... movete con todo y acabame todo en mi boca...".

Volvió a chupármela y yo a moverme con mayor violencia, metía mi pija hasta su garganta, yo

estaba tan excitado que en pocos segundos más estaba listo para acabar, le dije entonces: "...ya te acabo... profe... tragámelo todo... no dejes nada..."

Y alli empecé a acabar...sé que es mucho el semen que Alicia se tragó ese día, porque minutos después

volvimos a hacerlo de la misma manera.

Ella disfrutaba del sexo únicamente de esa manera... me comento.

Cuando ambos estuvimos totalmente rendidos decidimos despedirnos, yo partí para mi casa llevándome de ella,

la promesa de muchos días y tardes más, iguales a esta. Algo para agregar, nunca le arreglé el tomacorrientes, ambos lo olvidamos.

Pero luego de este día... ella volvió a su habitual seriedad, a su inmutabilidad, a su parquedad, nunca más volvió a ser la Alicia que conocí y buscó mi felicidad, el mismo día en que cumplí catorce... hace ya mucho años, y ...¿quieres saber algo más?...

aún la extraño.

Tags: la profe

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17 Diciembre 2009

Mónica... mi ex...

[The-real-santa-claus-391.jpg]

Hace exactamente veinte años una joven mujer llamó mi atención dada su simpatía, ella se llamaba Mónica, la conocí en una fiesta a la que fui invitado y a la que ella también concurrió, la invité a bailar y ella lo aceptó por lo que estuvimos bailando largos minutos.

En determinado momento la invité a ir a tomar aire afuera también lo aceptó y fuimos a conversar al patio mientras que todos los demás quedaban bailando dentro de la casa.

Nos sentamos en un banco del jardín y algunos minutos después estábamos abrazados y besándonos, comenzamos a "noviar", diariamente iba a visitarla a su casa, pasábamos largas horas conversando.

 

 

Yo trataba de convencerla de que cogiéramos.

La convencí casi de "prepo", un día la tomé sobre el sillón y sin más, subí su pollera, bajé su bombacha y la penetré, con esfuerzo porque ella era virgen y mucho se resistía...con ella no fue agradable...tenía miles de miedos.

En esas condiciones estuve dos meses, hasta que me cansé y la abandoné, yo solamente buscaba cogerla y nada serio.

Nos dejamos de ver.

Hasta que me enteré que se había casado y se había marchado a otra ciudad muy alejada de la mía.

Hace muy pocos días andaba yo caminando por el centro y de repente vi a una mujer con una conocida forma de mirar, aunque de inmediato no la reconocí, ella estaba sentada a la barra de una confitería y algunos metros después de haber pasado frente a ella, la recordé... era Mónica.
Volví sobre mis pasos y fui donde ella, alegre por haberla encontrado aunque sin saber como me iba a recibir.
Cuando llegué a donde estaba, ella me esperaba con una hermosa sonrisa en su boca... me había reconocido también.
Me invitó a sentarme con ella, a una mesa.
Le dí un beso en su mejilla y pedí una bebida al mozo.
Le dije:..."Mónica, como estás?... cuanto hacía que no te veía"...

Ella me contestó: ..."tardaste en reconocerme"...

"o no te acorabas ya de mí"

..."A decir verdad, tardé algo en reconocerte, pero fue simplemente porque no esperaba verte, nunca podría olvidarme de ti"... le dije
..."¿que me cuentas de ti?"...

Me contestó..."Te contaré que me casé... con un hombre muy atento conmigo, mucho más de lo que lo fuiste tu"...

..."Sucede que en ese tiempo yo era muy joven, tal como tú y pensaba de distinta manera que como pienso ahora, pero en cierta forma no te olvidé"...le dije.

Me dijo..."yo tampoco te olvidé a ti...nunca... ni a ti ni a tus propuestas"...

.."La verdad es que te deseaba tanto que podría haberme vuelto loco si no te dejaba"... agregué..."fuiste mi amor no concretado"...

..."Así es la vida... Patxy ..."¿y a tí como te ha ido?"...me preguntó.

Le contesté..."yo también me casé, no puedo quejarme de Miriam, mi mujer...aunque a tí te recordé mucho tiempo, a pesar de todo"...

Entonces fue que ella me preguntó:..."dime, Patxy, ¿tu algo me querías, en ese tiempo?"...
..."Claro, le contesté, te quería... estabas tan buena...como para nunca dejar de quererte y perderte...sobre todas las cosas te deseaba"...

..."Te diré algo"... me dijo..."pero no te rías"...

"yo también te quise, pero hay algo más, yo también te deseaba con todo el corazón, quería acostarme con vos, que me cogieras todo lo que quisieras, pero me costaba mucho decidirme"...

..."Te confieso"... dijo Móni..."que me quedé con muchas ganas de tí"...
..."No tengas ninguna duda de que yo también me quedé con muchas ganas de vos"... le dije.

Y me replicó:..."¿sabes?... todavía pienso en ti y me vienen ganas de estar contigo... pero respeto a mi marido, no podría nunca traicionarlo"...

Con todo lo que ya estaba dicho, creí que no me quedaba otra alternativa que intentarlo nuevamente, retrocediendo en el tiempo... le pedí que me invitara al lugar adonde ella estaba viviendo ahora... me dijo que estaba en un hotel ya que estaba en esta ciudad por razones de trabajo.

Lo pensó un momento y luego me responde: "...no quiero sentir deseos de cometer un error"..."por mi marido y por tu mujer"...

 

..."Sabes, Mónica?... daría mi vida por acostarme con vos, ahora mismo, como sucedió hace tantos años... por favor, Mónica, no te niegues ahora nuevamente, déjame tenerte, solo un momento, unos minutos solos en tu hotel... déjame hacerte el amor... quiero conocer tu piel desnuda pegada a mi piel desnuda... quiero conocer el sabor de tu concha... quiero sentirte gimiendo bajo de mi cuerpo y rozando con mi cara tu perfumado cabello...

quiero saborear tu lengua... y la dulzura de tu boca...

Ella bajó su mirada y susurró:..."hace mucho que quiero eso yo también... ven al hotel te entregaré mi cuerpo para que hagas de él lo que quieras...es lo que hace mucho deseo... ya

no me importa mi marido ni tu mujer, mi amor"...

Pagamos al mozo y nos alejamos rumbo al hotel, al llegar me guió hasta su habitación, una hermosa habitación cálida y acogedora. Cerro la puerta y ambos

nos abrazamos como nunca antes lo habíamos hecho,

juntamos nuestros

cuerpos en un contacto como nunca antes había sido y nos besamos juntando nue

stras lenguas con desesperación, allí me dí cuenta que Mónica nunca había perdido su juventud.

Nos sentamos en un amplio sillón dispuestos a entregarnos

mutuamente mis manos recorrieron su cuerpo con

deleite durante largos minutos.

 

Ella comenzó a desnudarme, de a poco y yo a ella hasta

quedar ambos totalmente desnudos en el sillón.

 

 

Sentimos por fin el contacto de nuestra piel sin ropa de por medio y ella por fin me lo pidió:

..."cógeme Patxy; hoy soy para tí... cógeme"... Tenía una mirada llena de pasión y deseo, llena de lujuria y dramatismo. Se acostó sobre la alfombra y yo la cubrí con mi cuerpo, llenos de ganas del uno por el otro, llenos de ternura.

 

Abrí sus piernas con las mías y ella me ofreció su concha
esperando que le penetre mi pija endurecida, yo lamí sus
tetas y fui bajando hasta su concha y comencé a
chupárcela con cuidado primero, con desesperación
después, ella gemía... gemía y disfrutaba... luego volví a
besarle sus labios y la penetré... ella me envolvió la
espalda con sus piernas... a los pocos minutos tuvo
un orgasmo... minutos después otro... y otro más...
después me vino el deseo de acabar en el momento en que a ella le venía otro orgasmo y así lo hicimos juntos... ella gimió como nunca, al igual que yo... hasta que ambos, rendidos, nos recostamos para descansar.

Minutos después ella buscó coger nuevamente... yo nuevamente me apasioné, la abracé comencé a besarla de nuevo en las tetas, pasando a la espalda,
..."tienes una hermosísima piel"... le dije..."déjame disfrutarla"...

Besaba yo la piel de su espalda, tomé sus caderas y la
giré sobre la alfombra con la intención de cogerla por el
culo... ella se resistía... apoyé mi pija en su ano, ella dijo:
..."no, Patxy... allí no, por favor"...
..."Si mi amor, sé completamente mía... no te resistas, siente...

Ella con su mano derecha tapaba el anillo de su culo, yo empujaba con mi pija, yo sabía que ella dejaría de resistirse, dejándome lugar para que la penetrara, lo empezaría a hacer con sumo cuidado  mi pija se iría desplazando hacia el interior de su culo. Ella gemiría gemidos de dolor y de placer y empezaría a disfrutar

mi pija allí atrás.

Ella ya no decía nada, su deseo pudo más.
Comenzó a gemir... de a poco fue retirando su mano y acariciándome la pija... tomándomela y haciéndome
tocarle con ella el anillo... supe que ahora la quería...
Comencé a hacer más fuerza... comencé a penetrarla, ella
comenzó a moverse cadenciosa y rápidamente, muy
rápidamente y empezó a dejarse
culiar por completo... con mucho trabajo la penetré
completamente y ella gozó como nunca.
Ese fue mi primer día de amor, (después de mucho
tiempo) con Mónica, mi ex novia y que a

partir de ese día, sería menos ex que nunca, total, mientras viviera en otro lugar y su marido nunca sospechara... nosotros dos?... BOMBA!!!

Tags: experiencias

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Son las cosas del AMOR...

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Algunos dicen que soy un "tipo raro" y de aspecto "estrambótico", feo, que asusta. Aunque muchas damas opinan que soy un tipo extravagante y me dicen: ... "sos como caballo con dos patas, extraño pero atrayente...". Y me gusta contar mis experiencias. Espero que las leas... Chau

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